viernes, 29 de mayo de 2020

La escollera

Se fue caminando por la escollera. Se sentó a mirar como las olas rompían contra las rocas. El sonido la ayudaba a recordar. Sentía el calor del sol en su cara. Ese calor necesario para refrescar su alma. Lo extrañaba. Hace unos días, se habían encontrado en ese lugar. A él no le gustaban los animales pero su perro era demasiado cariñoso. Demasiado tiene que esperar para que se vuelvan a encontrar. Esas lágrimas entre enojo, felicidad y tristeza se agotaban rápidamente con los rayos del sol. Todos los días salía de trabajar y se iba caminando hasta el final de la escollera hasta que se ponía el sol. Miraba  a lo lejos y recorría su mente en busca de él. A veces lo encontraba, otras no podía. Pasaron los días pero ella ya no iba caminando hasta el final de la escollera. Muchos años después, él volvió a la escollera. Fue caminando hasta donde termina y se sentó a mirar como las olas rompían contra las rocas. No le gustaba el sol en su cara por eso iba luego del atardecer. La extrañaba. Demasiado tiene que esperar para que se vuelvan a encontrar. Sus recuerdos lo traicionaban, ya no la podía recordar. Sintió que alguien le apoyaba la mano en su hombro, se dió vuelta y la vió una vez más antes de irse.

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