sábado, 2 de mayo de 2020
Carla
Esta en la heladera. ¿Cómo que esta en la heladera? Si, ahí lo puse. Pero... No sabíamos que decirle. La conocíamos hace varios años. Cada tanto venía a vernos. Siempre cuando ella quería. Venía a último momento, un rato antes de que nos vayamos. Nos contaba historias increíbles, o así nos parecían, irreales... Sacalo de ahí. No sabía dónde ponerlo. Estaban ellos en casa, no quería tirarlo. De nuevo nos dejó sin palabras. Ella estalló en llanto. Decidimos acompañarla hasta la casa. Era otoño, las hojas de los árboles yacían en el suelo de las calles de tierra. Llovía, no muy fuerte. No teníamos paraguas, no importaba. Íbamos los tres caminando. Llegamos hasta su casa, estaba todo desordenado, llegamos a la cocina. Y ahora, que van a hacer, nos preguntó. No sabíamos que decirle. Ella estaba aliviada. Nos fuimos caminando hasta la avenida sin decir nada. Dejó de llover y nos separamos cada uno por su lado. Ella, estaba feliz.
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